12
enero
2012

Justos por pecadores

Instalado el nuevo Gobierno, se confirma el secreto a voces de que la crisis no lleva camino de amainar, al menos en los próximos dos años. A nivel institucional, están pagando los platos rotos los Ayuntamientos, y desde el punto de vista particular, todos los ciudadanos, con dos matices:

- todos los ciudadanos, todos todos, no, los ricos ahora son más ricos.

- todos (o casi todos) los ciudadanos, pero de entre todos sobre todo los funcionarios.


rajoy-rubalcaba

Sobre esto último, si leemos las últimas medidas aprobadas aplicables a todos los empleados públicos previstas en el Real Decreto-ley 20/2011, de 30 de diciembre, de medidas urgentes en materia presupuestaria, tributaria y financiera para la corrección del déficit público, y las aplicables a los funcionarios del sector público valenciano reguladas en el Decreto-ley 1/2012, de 5 de enero, del Consell, de medidas urgentes para la reducción del déficit en la Comunitat Valenciana, uno se echa a temblar. Y eso sin entrar esta vez directamente en los problemas propios de la profesión de habilitado de carácter estatal, que ni son pocos ni tienen fácil solución.

¿Sobre quién debería recaer pues, en nuestra opinión, la responsabilidad y por tanto el coste de la situación? Hay tantos que podríamos hacer un listado:

Los malos gestores públicos: políticos de todas las Administraciones y de todos los colores políticos deberían responder (además de políticamente) por su mala gestión. Las medidas económico-presupuestarias que estamos viendo son técnicamente nefastas: cortoplacistas, populistas, simplemente estéticas, y vacías de contenido. Son “pan para hoy y hambre para mañana”. Aún no hemos visto ni una iniciativa que busque el fomento de la productividad. Gestionar el dinero público, simplemente por ser ajeno, de manera ineficiente, debería tener consecuencias, incluso si no se ha incurrido en responsabilidad patrimonial, contable o penal y se ha actuado con simple negligencia. En los tiempos que corren la negligencia no está permitida, ni prácticamente el error, por mucho que errar sea humano.

Los bancos. Los interventores saben que ya no dan créditos ni a los Ayuntamientos, y no digamos ya a los ciudadanos. Pero el caso es que en su momento prestaron más del 100% de sus existencias, y para recuperarlo han “titulizado” el capital, pero, a pesar de las ayudas estatales y europeas, siguen sin disponibilidad, y esos títulos no se van a devolver. Si usted tiene alguno, lamento decir que lo puede ir dando por perdido. En cuanto a los sueldos y prejubilaciones astronómicos de los Directivos, puede que sean legales, pero no morales.

Los empresarios. Entre estos hay dos clases: los que en tiempos de vacas flacas han “engordado”, y los que se han arruinado, lógicamente la mayoría (no todos) los del sector de la construcción (¿recuerdan al “urbanizador”?). Respecto a los “ricos que son más ricos” me gustaría saber si de veras van a responder fiscalmente en base al principio de progresividad, como proclaman de forma populista los diferentes gobiernos. ¿Sabían que ha aumentado enormemente la venta de Rolls-Royces? Pero resulta que los superricos deben ser también supermagos, porque al final se sacan de la manga trucos fiscales para pagar menos a Hacienda que un ciudadano de clase media. Debería cumplirse realmente el principio de progresividad; con tanto multimillonario el erario público podría sanearse. Y por supuesto, las empresas que más ganan deberían renunciar a parte de sus ganancias para reactivar la economía. Por lo que se refiere a los “arruinados”, personalmente no me dan ninguna pena. Ahora se habla mucho del principio de solidaridad, pero cuando algunos estábamos estudiando 15 horas al día y ellos se estaban forrando con el ladrillo, no se mostraban especialmente solidarios.

Los “chorizos”. A veces incluidos en los anteriores, pero por supuesto no siempre. Está ya tan manido el tema Urdangarín que no vamos a hablar de él, pero sí recordar que a la ciudadanía lo que más le interesa es que devuelva todo lo indebidamente ingresado, mucho más que si le condenan a 3 años de prisión y luego sale y se lo gasta. Personalmente me parece vergonzoso que los gobiernos valenciano y balear hayan participado en tamaños ilícitos como los que se están manejando en las causas contra el exjugador de balonmano. Y hablando de deporte: menuda “cantera” de sinvergüenzas. Del Nido, Lopera, Laporta… En España hay tanto “chorizo” que a veces pienso que si todos los que han desviado fondos devolvieran el dinero realmente se acabaría la crisis.

Víctor Almonacid Lamelas

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1 comentarios
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Milagros Vives Martinez el silencio del hambre.
sábado, 1 de diciembre de 2012 11:54:30
Este artículo tiene mucha fuerza y verdad per realmente lo que más me preocupa es que por culpa de este capitalismo tal liberal sin límite alguno y todo lo que hay detras que tu lo has expuesto de una manera bien clara y contundente, la clase media cada vez somos más pobres y los pobres más pobres todavia, yo lo llamo para estos últimos el silencio del hambre
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